Detalles
Bajo un nombre que hacía muy difícil adivinar la temática, la chirigota del Bizcocho apareció caracterizada como saeteros desde un balcón, penitentes que entran y salen de escena como si el Falla se transformara por momentos en una auténtica procesión. La puesta en escena es sencillamente maravillosa. Cantan su saeta, se recogen y vuelven a salir, construyendo un juego escénico que mantiene al público enganchado desde el primer segundo. La entonación es impecable y la saeta, interpretada con mucha verdad, termina de meter al teatro en la propuesta.
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24
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